febrero 23, 2018

Lila Downs: ‘¿Por qué piensan que las mujeres fuertes son peligrosas?’


En el álbum "Salón, lágrimas y deseo", Downs adoptó la mexicanidad como el corazón de su música y sus presentaciones; se trata de una reafirmación constante de los sonidos y los ritmos que la inspiran. CreditBrett Gundlock para The New York Times

Mientras sus pensamientos saltan de una idea a otra, Lila Downs intenta darles forma con un torrente de palabras. Es un arrebato de recuerdos que ha transformado en canciones de resistencia y orgullo. Recuerda la vez que visitó a su madre en su pueblo de Oaxaca, donde las mujeres vendían pulque, y esa imagen la lleva a reflexionar sobre cómo las mujeres salen adelante aunque eso implique romper con las tradiciones. Luego se detiene y se pregunta: “¿Por qué piensan que las mujeres fuertes son peligrosas?”.

Hija de un profesor estadounidense y una cantante mixteca, en la vida de Lila Downs conviven distintas herencias. Su último disco lleva la marca de la crianza bicultural de dos países que le han roto el corazón. Para aliviar su tristeza, buscó hacer catarsis en la música: el resultado fue el disco Salón, lágrimas y deseo que ganó un Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Vocal Pop Tradicional de 2017. “El amor vence el desamor”, dice la cantante con su voz de contralto. “Y eso me está dando fuerzas”.

Downs comenzó a trabajar en esa producción hace más de un año, justo después de que la victoria de Donald Trump la sumiera en la desesperanza. “Pensé: dedicas tu vida a reunir a la gente y después pasan estas cosas”, dijo en una entrevista, en medio de las presentaciones de su gira. Entonces ahogó sus penas en una sesión de mezcal en Oaxaca, dijo, y “al día siguiente sabía que estaba lista para crear esto”.

La cantante posó junto a sus admiradores en el centro de Oaxaca, en mayo de 2017. Junto con otros músicos, Downs ha comenzado a recaudar dinero para las víctimas del terremoto de septiembre, que destrozó Juchitán y otros pueblos de la costa del Pacífico. CreditBrett Gundlock para The New York Times

Como suele sucederle, Downs comenzó yendo en una dirección y terminó en otro sitio. Al principio, Salón, lágrimas y deseo estaba pensado como una compilación de boleros famosos, pero el plan inicial no se concretó. En vez de eso, la cantante se dedicó a recorrer la tradición musical mexicana y añadió composiciones de distintos géneros como la ranchera, el danzón, la banda sinaloense, el son huasteco tradicional e incluso el rock.

En este disco —el número 12 de su carrera— Downs adoptó la mexicanidad como el corazón de su música y sus presentaciones; se trata de una reafirmación constante de los sonidos y los ritmos que la inspiran. En un concierto reciente, celebrado en Ciudad de México, cantó rancheras acompañada por mariachis de Jalisco. En un momento les dejó el escenario a los músicos invitados, Caña Dulce y Caña Brava, un grupo de son jarocho que en su mayoría está conformado por mujeres.Continue reading the main story

También invitó a bailarines de Ciudad Ixtepec, Oaxaca, para que actuaran en su concierto, así como a chinelos de Morelos que son famosos por sus tocados elaborados. Cuatro parejas bailaron al ritmo de “Inmortal”, su danzón que evoca los perfumes y sabores de Oaxaca.

Downs ha presentado su nueva producción en países como España y Argentina y continuará su gira en Estados Unidos con un concierto en Nueva York el 23 de febrero. Cuando no viaja, está en la ciudad de Oaxaca, donde vive con su esposo y colaborador musical, Paul Cohen, su hijo, Benito, y su madre.

Junto con otros músicos, Downs ha comenzado a recaudar dinero para las víctimas del terremoto de septiembre, que destrozó Juchitán y otros pueblos de la costa del Pacífico. Además organizó un festival en beneficio de las víctimas de esa región para costear hornos de cerámica y está donando algunas de las ganancias de su gira para comprar materiales de construcción, catres y lonas para las personas que se quedaron sin casa.

“Se trata de admiración por las mujeres que tienen una enorme y grandiosa fuerza”.

Aunque decidió no grabar un álbum completo de boleros, Salón, lágrimas y deseo está poblado de canciones clásicas que incluyó por la fuerza de sus letras. Cada una de ellas suele llevar un giro grácil, sorpresivo, de la búsqueda de Downs. En “Urge”, de Martín Urieta, el arreglo ranchero cede a un ritmo de cumbia y un intermedio hablado. Un violín melancólico marca una nota de tango en “Palabras de mujer”, la canción de Agustín Lara.

Además, “Piensa en mí”, de María Teresa Lara, abre con un fondo de orquesta que se desvanece para darle paso a una guitarra y percusiones que acompañan la melódica interpretación de Lila Downs, que se interrumpe por un solo de saxofón. El bolero “La mentira”, de Álvaro Carrillo, es una canción que expresa el enojo y la frustración que los mexicanos sienten ante la corrupción y la deshonestidad de sus dirigentes.

Las canciones originales de Downs ofrecen un contrapunto a la melancolía de los boleros. Para el disco escribió temas sobre el reto de una mujer que no tiene miedo a exhibir su pasión. “Creo que al terminar el disco, cuando lo escuché todo, le dije a Paul: ‘Ay, esto es muy femenino, es un recuento de nosotras y de nuestra historia’.

Downs ha presentado su nueva producción en España y Argentina, y continuará su gira en Estados Unidos. Cuando no viaja, está en la ciudad de Oaxaca. CreditBrett Gundlock para The New York Times

“Peligrosa”, una ranchera a ritmo de rock que escribió con Cohen, es una declaración de independencia y apetito sensual. “Dicen que soy peligrosa/ Que yo soy dolorosa porque/ Quiero vivir así”, comienza, junto con las notas de la trompeta del mariachi. Y después responde: “Digo que sí soy peligrosa/ Que sí soy desdeñosa/ Porque te quiero para mí”.

“Se trata de admiración por las mujeres que tienen una enorme y grandiosa fuerza”, dice Downs. Y de “la percepción de que las mujeres somos peligrosas”. Sobre todo cuando piensan y expresan sus opiniones.

Pero hay otra forma de verlo: “También se trata de relaciones de amor. Si eres alguien pasional, cuando estás en una relación amorosa, la gente te percibe como alguien peligroso”.

La canción constantemente revela nuevas interpretaciones, dijo. “Hay elementos de esa canción que todavía tengo que aprender en nuestros conciertos y el público también me va enseñando a entender qué significa, porque siento que esa canción me sale muy de la entraña”.

En “Tus pencas”, Downs pone al machismo de cabeza cantando descaradamente sobre el deseo sexual femenino con ritmo de música norteña. “Se trata de hacer una declaración fuerte sobre la sensualidad y, por supuesto, la sexualidad, y la metáfora es ese hermoso maguey, que es el símbolo de la virilidad mexicana”, dijo.Continue reading the main story

El disco también es una celebración de la dignidad de los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Sin embargo, en lugar de lamentar la hostilidad del gobierno de Trump, Downs lo enfrenta como un desafío. Hace una nueva interpretación del bolero de Álvaro Carrillo “Seguiré mi viaje” con un arreglo íntimo de piano a ritmo de jazz, como el viaje de un migrante que regresa una y otra vez incluso después de ser deportado. “Qué fuerza tienen, porque a pesar de ser insultados y despechados vuelven con más fuerza”, dijo.

En “Envidia”, que escribió con Cohen, Downs canta acompañada de un acordeón tormentoso sobre la vida gastada al servicio de alguien más y la demanda de respeto: “Ya no me tapas esta vez/ Ya somos muchos/ Porque yo tengo lo que tú quisieras ser”. La canción es una “carta de contestación”, dijo Downs. “Me tienes miedo, me tienes temor y me tienes envidia. Y te voy a mostrar quién soy. Yo no soy quien tú piensas que soy”.

“Musicalmente, era muy importante incorporar la música que me apasiona”, comentó Downs sobre "Salón, lágrimas y deseo". CreditBrett Gundlock para The New York Times

Para Downs, eso significa regresar a Oaxaca, donde pasó parte de su juventud en Tlaxiaco, un pueblo en lo alto de una montaña empapada de niebla, en el que están enterrados su padre estadounidense y su abuela mexicana. En este álbum colabora otra vez con la Banda Tierra Mojada, de Oaxaca, en su canción “Son de Juárez” que tiene un ritmo electrónico y es un tributo con tintes de rap a Benito Juárez y los pueblos indígenas de su estado.

Para completar la exploración de géneros mexicanos en su disco, escogió un tema de son huasteco clásico, “El querreque”, de Rolando Hernández

“Musicalmente, era muy importante incorporar la música que me apasiona”, dijo. Eso incluye el mariachi, que le encanta y con el que ha tratado de “buscar una manera de que se dignifique y que se tenga el aprecio y el respeto correcto hacia ese género musical”.

Fuente: NYT

Amnistía Internacional presentó informe “La situación de los Derechos Humanos en el mundo”. Deficientes las investigaciones sobre feminicidio en México


Foto: Silvia Núñez Esquer


La organización Amnistía Internacional (AI) alertó sobre el incremento de la violencia de género en México, la falta de estadísticas sobre feminicidio y las deficientes investigaciones en los asesinatos de mujeres y niñas y su clasificación.

Al presentar su informe “La situación de los Derechos Humanos en el mundo” en el capítulo dedicado a México, presentado esta mañana, AI señaló que el problema de la violencia de género se sigue generalizando, muestra de ello, dijo, es que los asesinatos de mujeres se investigan como homicidios, en 2016, señaló, 2 mil 668 asesinatos de mujeres se consideraron homicidio.

De acuerdo con su informe, la violencia contra mujeres y niñas sólo se registró en la encuesta 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la cual estimó que dos tercios de las niñas y mujeres mayores de 15 años han vivido violencia en espacios públicos o comunitarios a lo largo de su vida; y que la violencia más frecuente es la sexual (acoso, abuso o violación).

En este sentido, AI retomó lo dicho por el Relator Especial sobre la tortura del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Juan E. Méndez quien en su última visita a México en 2014, dijo que la violencia sexual es el método de tortura más frecuente.

El informe también se refiere a la Alerta de Violencia de Género (AVG) implementada en 12 entidades federativas, sin embargo, destaca la falta de resultados en la disminución de la violencia contra las mujeres.

En el tema de desapariciones, AI destaca la falta de información sobre las 8 mil 974 mujeres desaparecidas y advirtió que esta cifra puede ser aún más alta, ya que no están contemplados en el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) los casos anteriores a 2014 y los clasificados como secuestro o tráfico de personas, lo cual, dijo, ha conllevado a que persista la impunidad en estos delitos.

La organización defensora de los Derechos Humanos, también se refirió a la libertad de expresión y precisó que las amenazas, hostigamientos, agresiones y homicidios contra periodistas y personas defensoras de Derechos Humanos (DH) no ha descendido a causa de las deficientes investigaciones por parte de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) quien no ha esclarecido si existe una relación entre los asesinatos y la profesión de la persona, como ocurrió con el caso de la defensora de DH (cuya hija está desaparecida) Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez, ocurrido en mayo de 2017 en Tamaulipas, al norte del país.

AI señaló que el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de DH y Periodistas no ofrece protección a las defensoras ni a los periodistas.

Con este informe, Amnistía Internacional documentó la situación de los DH en 159 países y territorios durante 2017 así como el cumplimiento de los gobiernos en su protección y respeto.

Fuente: Cimac

febrero 22, 2018

A LA HUELGA FEMINISTA DESDE LA DEPENDENCIA DE LOS CUIDADOS

El 8 de marzo de este 2018 se plantea, se avecina, se vaticina un estallido. No es un día de celebraciones, ni de fiestas en las que nos regalan flores y agasajan por un día, adjudicándonos un santo halo violeta de heroicidad que apenas dura 24 horas. Por el contrario, la reivindicación es diaria, rutinaria para muchas mujeres que estamos inmersas en la lucha por conseguir libertades usurpadas y derechos negados.

Este 2018 las mujeres nos paramos para demostrar que sin nosotras se para el mundo, porque somos quien lo mueve, somos quien lo cuida. Somos todas las mujeres, con nuestras intersecciones. Mujeres de todas las edades, etnias, culturas, clases, con enfermedades, con diversidades funcionales, con diferentes orientaciones sexuales, identidades de géneros y múltiples en todos los sentidos que desde la sororidad más profunda actuamos por y para todas.

La huelga del 8 M se propone en el ámbito laboral, de cuidados, consumo y estudiantil. Todo ellos, campos en los que estamos presentes y sin embargo no reconocidas.

Yo me pregunto cómo afrontar la huelga si, debido a una enfermedad, dependo de cuidados. Considero que la clave es ser conscientes de que los cuidados nos mantienen, son condición sine qua non para nuestro bienestar y llevarlos a cabo supone una tarea ardua, sacrificada y a menudo poco gratificante.

El capitalismo patriarcal ha mantenido en la sombra de lo privado y lo íntimo esta tarea, reservándola para aquellas que hizo protagonistas de esta esfera: personas educadas en el rol femenino, mujeres. Desde ahí, la han llevado a cabo de manera aislada, asumiéndola como propia y como sus únicas responsables. Las cargas de trabajo adjudicadas, en algunos casos, son cercanas a prácticas esclavistas: ausencia de tiempo libre, pérdida de autonomía en la toma de decisiones, olvido de las prioridades personales… Todo ello, y hoy en día cada vez más frecuente, dejando a tus familiares por atender a otras personas desconocidas.

A menudo se tiende a infantilizar a las personas enfermas (se las despoja de intimidad, se cuestiona su criterio u opinión, se piensa anulada o disminuida su capacidad de decisión…), lo cual coincide con lo que ocurre con las personas con diversidad funcional. Como si necesitar a otra persona que nos cuide nos llevase a pensar que somos más débiles. De la mano, también existe la tendencia de conceder prioridad absoluta a las necesidades de quien necesita cuidados, quedando relegadas las propias necesidades de quien cuida. No da lugar a despiste la coincidencia entre la socialización de las mujeres y su rol de cuidadoras. Educadas tradicionalmente para el agrado de las demás personas, complacientes, obedientes, empáticas, sumisas.

Cuidar a una persona enferma requiere muchas tareas que han de asumirse colectivamente, desde la tribu que forman las redes familiares, las amistades, las parejas…, porque cuidar ha de ser necesariamente verbo reflexivo. Es decir, quien cuida ha de ser cuidada.

Si es obvio que, como personas, nuestras capacidades y aptitudes son diferentes y nos autodefinen, parece obvio también que cada una desempeñe mejor una faceta del cuidado, surgiendo un compromiso común entre quienes cuidan y quienes son cuidadas, que también han de atender necesidades de sus cuidadoras. La propuesta se resume en cuidarse en simbiosis, desde la horizontalidad y no desde la sumisión. Co – cuidar multidireccionalmente, procurando espacios libres, tanto físicos como temporales, para evitar sobrecargas de trabajo, comunicar por parte de la persona enferma sus necesidades con asertividad y empatía, agradecer el tiempo que dedican a los cuidados otras mujeres, colaborar en la gestión de las dinámicas de los cuidados manteniendo un papel activo en lo posible, por poner algunos ejemplos prácticos. Porque la revolución será feminista o no será y necesariamente implicará los cuidados, no solo cambiando quién se encarga de ejecutarlos o gestionarlos, sino también el enfoque colectivo, que resulta transcendente.


Por Clara Tovar Casado, Educadora Social y estudiante del Máster GEMMA Erasmus Mundus en Estudios de las Mujeres y de Género. Ex alumna de PeriFéricas y activista feminista.
Fuente: perifericas.es/


Si te interesa la cuestión de los cuidados y su vinculación con las mujeres y el patriarcado, recuerda que hasta el 5 de marzo puedes inscribirte en el curso online “Salud femenina y modelo médico hegemónico”: https://perifericas.es/cursos/salud-femenina-y-modelo-medico-hegemonico/

Las colombianas impulsaron y siguen defendiendo los acuerdos de paz de su país


Carmen Magallón
El proceso de negociación y el Acuerdo de paz alcanzado en Colombia, entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas-Ejército del Pueblo (FARC-EP) puso fin a más de 50 años de un conflicto armado que produjo millones de personas desplazadas y miles de muertos y desaparecidos. A este éxito contribuyeron de manera decisiva las mujeres

El proceso de negociación y el Acuerdo de paz alcanzado en Colombia, entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas-Ejército del Pueblo (FARC-EP) fue en los últimos años uno de los más exitosos del panorama internacional. Puso fin a más de 50 años de un conflicto armado que produjo millones de personas desplazadas y miles de muertos y desaparecidos. A este éxito contribuyeron de manera decisiva las mujeres, organizadas desde hace décadas para acabar con la violencia en su país. Que las colombianas son el grupo más potente en la defensa de la paz, no es algo nuevo. Hace un tiempo, en un tribunal de tesis que juzgaba en Madrid a la colombiana María Eugenia Ibarra Melo, ahora profesora de la Universidad del Valle, ella nos explicaba cómo inicialmente su tesis iba a abordar la experiencia de las mujeres en la guerrilla colombiana. Pero que al adentrarse en el tema constató el gran número de grupos de mujeres que trabajaban por la paz. Así es que finalmente decidió dedicar una parte de la tesis a las mujeres guerrilleras y otra a las mujeres por la paz.

Impulsaron la paz y exigieron estar en las negociaciones. “Las mujeres no queremos ser pactadas sino pactantes”fue el lema de las dos Cumbres Nacionales de Mujeres y Paz. Nueve plataformas, acompañadas por ONU Mujeres en Colombia, se unieron para convocarlas: Casa de la Mujer, Ruta Pacífica, Red Nacional de Mujeres, Mujeres por la Paz, Colectivo de Pensamiento y acción Mujeres, Paz y Seguridad, Grupo de Seguimiento de la Resolución 1325, Conferencia Nacional de Organizaciones Afrocolombianas (CNOA), Iniciativa Mujeres y Paz (IMP) y Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas de Colombia (ANMUCIC).

Todavía recuerdo la emoción vivida en la II Cumbre, a la que fui invitada, en septiembre del 2016. En el salón Rojo del Hotel Tequendama de Bogotá, la diversidad de las 600 asistentes eran la muestra viva de la representatividad de la convocatoria. Nelly Velandía, de ANMUCIC, agradecía el trabajo previo de las mujeres, la larga trayectoria que había permitido alcanzar un Acuerdo que incluía la perspectiva de las mujeres: “… a lo largo de nuestra vida nos hemos dedicado a construir un país, una casa y una calle en paz, y a que todas las personas podamos vivir seguras y valoradas en nuestra dignidad humana.”

Las mujeres no queremos ser pactadas sino pactantes

En la I Cumbre (octubre 2013), las mujeres habían acordado tres puntos: uno, el respaldo al proceso de paz y exigencia a las partes de no levantarse de la mesa hasta no llegar a un acuerdo; dos, la insistencia en que el proceso debía contar con la presencia y participación de las mujeres en todas sus etapas, incluyendo la Mesa de Conversaciones en La Habana; y tres, la inclusión, en la agenda de las conversaciones, de las necesidades, intereses y afectaciones del conflicto en la vida de las mujeres.

En la II Cumbre, Velandía explicitó lo logrado hasta entonces: “Fuimos escuchadas 3 veces en La Habana, una como Cumbre; logramos que las partes nombraran mujeres plenipotenciarias en la mesa y logramos que se creara la Subcomisión de Género… Ahora planteamos la necesidad de transformar las causas que dieron lugar a la guerra; que se reactive la mesa de negociación con el ELN; a los hombres, queremos decirles que tienen un compromiso con este país y también con las mujeres; a las excombatientes, que les están esperando en sus familias y a ONU Mujeres y la Comunidad Internacional agradecerles su apoyo”.

Efectivamente, la Comunidad Internacional apoyó las reclamaciones de las mujeres presionando para que se cumpliera la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad, que insta a su inclusión en las negociaciones de paz. La creación de la Subcomisión de Género, primera y única en el mundo de este tipo, marcó un hito internacional, logrando que el Acuerdo incluyera la perspectiva de género en todos los puntos. Es cierto que más tarde vendría la decepción del triunfo del No en el referéndum de refrendación, pero finalmente, el 24 de noviembre de 2016, se firmó una segunda versión del Acuerdo refrendado por el Congreso de la República seis días más tarde.


La creación de la Subcomisión de Género, primera y única en el mundo de este tipo, marcó un hito internacional, logrando que el Acuerdo incluyera la perspectiva de género en todos los puntos

Recientemente, participé en una Misión Internacional de verificación del cumplimiento de los Acuerdos de Paz de Colombia, organizada por la Fundación Mundubat y Brigadas Internacionales de Paz. Viajamos a Bogotá y a distintos territorios urbanos y rurales de la zona del Pacífico: Nariño (Tumaco), Valle del Cauca (Buenaventura), Cauca (La Elvira), Chocó (Quibdó) y Urabá (cuencas del Jiguamiandó, Curvaradó y Cacarica). Repartidos en grupos, las y los diez miembros de la misión nos reunimos con organizaciones de mujeres, de víctimas y de derechos humanos; con comunidades de afrodescendientes, campesinas e indígenas; con autoridades locales y nacionales; cuerpo diplomático; organismos internacionales; instituciones creadas por el Acuerdo de Paz y ex combatientes, mujeres y hombres de las FARC-EP ahora del nuevo partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).

Las conclusiones de la misión fueron presentadas en Bruselas, el 6 de diciembre 2017, y están recogidas en el informe (véase enlace, al final) cuyo título, En los territorios la paz no se siente, la esperanza se mantiene, resume bien lo que pudimos captar. 

Recogeré algunas percepciones de líderes feministas con las que hablamos. Claudia Mejía, directora de SISMA Mujer y Marina Gallego, coordinadora de la Ruta Pacífica de Mujeres, tendían a ver el vaso medio lleno. La primera reconocía cambios positivos en el país, “… y de estos cambios sacamos las fuerzas para afrontar el resto. Aunque no se logra una comprensión uniforme de lo que es el enfoque de género, la participación de las mujeres sigue siendo baja y el marco normativo no se ha hecho aún operativo… el esfuerzo se va a ver.” La segunda destacaba el hecho de que las cifras globales de muertos en el país han descendido significativamente y cómo las mujeres han visto crecer la tranquilidad en sus vidas. “En los territorios, vemos esperanza: en Putumayo las mujeres dicen: ya podemos dormir en pijama… y poner cristales en las ventanas, cuando antes, por las bombas, teníamos plásticos… Tras 50 años de guerra, este país tiene que reubicarse en una cultura de paz y esto es difícil de hacer en un año. Hay que continuar trabajando, aunque solo saldremos adelante si nos creemos que la droga no tiene por qué ser un destino para Colombia.”

Sobre la implementación de los acuerdos, Adriana Benjumea era más pesimista: “Al mundo se le ha vendido que avanzamos en el enfoque de género y fue así, pero nos están sacando de los puntos de reincorporación económica. El enfoque de género enfatiza la violencia sexual pero las mujeres viven también otras violencias. Nos están dejando fuera de los puntos de las tierras y la coca… En cuanto a la seguridad, las mujeres siguen en medio de actores armados. No puede ser negligencia que los espacios dejados por las FARC no hayan sido asumidos por el Estado.”

Ciertamente, las mujeres de las comunidades de la zona del Pacífico nos comunicaron la zozobra y el miedo que estaban viviendo. Los espacios donde estaban las FARC han quedado a merced de la pelea por el territorio entre grupos paramilitares y la guerrilla aún activa del ELN pues el Estado no se ha hecho cargo. El gran negocio de la coca está en la raíz de esta pelea. También de las amenazas, la impunidad y el creciente número de líderes sociales asesinados. Se quejan de la ausencia de una pedagogía de los acuerdos de paz, que les permita conocerlos mejor y exigir su implementación. Pues tienen la esperanza de que finalmente los acuerdos van a mejorar sus vidas. Pero para ello, el Gobierno ha de cumplir. Y la Comunidad internacional seguir acompañando e implicándose para que efectivamente se cumplan.



Referencias bibliográficas

Publicaciones y enlaces: 

Fundación Mundubat, PBI Colombia, PBI Estado español (eds.) En los territorios la paz no se siente, la esperanza se mantiene. Informe de Misión Internacional de Verificación sobre la Implementación del Acuerdo de Paz con enfoque de género. Diciembre, 2017. https://pbicolombiablog.org/wp-content/uploads/2017/12/171220-Informe-Misi%C3%B3n-FINAL.pdf

Carmen Magallón: intervención en la rueda de prensa, dada en Bogotá, por la Misión Internacional de Verificación sobre la Implementación del Acuerdo de Paz con enfoque de género: https://www.youtube.com/watch?v=CMMQKBnTqD0

Carmen Magallón (2017): “¿Sigue siendo el género una categoría útil para la política? El caso de los Acuerdos de Paz de Colombia”, Real Instituto Elcano. Análisis y reflexiones sobre política internacional, Elcano blog: https://blog.realinstitutoelcano.org/genero-categoria-util-politica-acuerdos-de-paz-colombia/


Referencia curricular

Carmen Magallón Portolés es Directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz y Presidenta de WILPF España (Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad). Doctora en ciencias físicas y habilitada para profesora titular de Universidad en Artes y Humanidades. Entre sus publicaciones: Mujeres en pie de Paz(Madrid, siglo XXI), Contar en el mundo. Una mirada sobre las relaciones internacionales desde las vidas de las mujeres (Madrid, horas y Horas) y Pioneras españolas en las ciencias (Madrid, CSIC).


Fuente: Con la A

febrero 21, 2018

Estocolmo regulará la publicidad por razón de raza o sexo. Prohibirá los anuncios racistas o sexistas y obligará a retirarlos en 24 horas


A finales de febrero y principios de marzo, la capital sueca comenzará con este nuevo plan.

Estocolmo prohibirá la publicidad considerada sexista y racista en medio de un debate público sobre si debe ser decisión de los políticos decidir qué carteles podrán ponerse en la ciudad y cuáles no. Para Daniel Hellden, miembro del Ayuntamiento de Estocolmo, luchar contra la publicidad sexista y racista es una "misión política y personal", según explica. "No deberíamos, como ciudad, ser parte de este tipo de publicidad. Tengo la responsabilidad ante los ciudadanos de Estocolmo de prohibir esto.", explica Hellden al medio británico.

El Ayuntamiento de Estocolmo, gobernado por el Partido Verde en coalición con los socialdemócratas, se prepara para iniciar una acción contra los carteles que no cumplan determinados requisitos. A finales de febrero y principios de marzo, la capital sueca comenzará con este nuevo plan.

El trabajo del consistorio se centrará en eliminar las vallas publicitarias, pantallas digitales y paneles de información que consideren discriminatorios. Aseguran que, tras la llegada de cientos de refugiados -Suecia es uno de los países europeos que más refugiados ha recibido en los últimos años- tienen que trabajar con más ahínco en la lucha contra los estereotipos racistas. Además, las vallas consideradas como "inapropiadas" deberán ser retiradas en 24 horas.

París, Londres y Barcelona ya regulan esta publicidad

Esta restrictiva medida no es pionera en Europa. Hace un año, el Ayuntamiento de París decidió eliminar los anuncios sexistas y degradantes de sus calles, tras una polémica campaña de la marca Yves Saint Laurent llamada "porno-chic".

La misma dirección que tomó Reino Unido y que comenzará a aplicarse este año. En marzo de 2016, también Barcelona aprobó una medida para incorporar a las ordenanzas la prohibición de los usos sexistas en la publicidad exhibida en espacios públicos.

Londres en 2016, por decisión de su alcalde Sadiq Khan, estableció que los anuncios que aparecen en los autobuses y en la red de Transport for London (TFL) deberían ser aprobados por un grupo directivo de acuerdo con unas regulaciones y requisitos pre-establecidos.

El lobby de Mujeres Suecas valoró hace unos meses a Suecia como "el peor de los países nórdicos en lo que respecta a las imágenes de género, debido a que es el único país nórdico que carece de legislación contra el sexismo y los estereotipos".

Pese a las críticas de la asociación de anunciantes suecos (Syeriges Annonsörer), el Ayuntamiento de Estocolmo se mantiene firme en su decisión y asegura que el resto de municipios y ciudades suecas se sumarán a esta iniciativa en los próximos meses o años.

Fuente: Semméxico