diciembre 11, 2017

Declaración conjunta - ‘Libres de miedo’: poniendo fin a la violencia contra las mujeres

Declaración conjunta para el Día de los Derechos Humanos, 10 de diciembre de 2017, de los Directores Ejecutivos de UNFPA y de ONU Mujeres, y del Administrador del PNUD.

Los seres humanos nacen libres e iguales, tanto en derechos como en dignidad. Este es el principio fundamental proclamado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. 

Un 10 de diciembre de hace casi 70 años, las Naciones Unidas adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos, primera afirmación de la “más alta aspiración de las personas comunes”, incluyendo la “promoción del respeto universal y el cumplimiento de los derechos humanos y de las libertades fundamentales”, y “… un mundo en el que los seres humanos gocen de libertad de expresión y de creencias, que vivan libres de miedo y teniendo las necesidades básicas cubiertas”. 

En este Día de los Derechos Humanos, último día de la campaña mundial 16 Días de activismo contra la violencia de género, reafirmamos las arraigadas conexiones entre el derecho a vivir sin miedo, sin pasar necesidades y eliminando la violencia de género, y decimos: Es hora de cambiar el curso de la violencia contra las mujeres y de ponerle fin. 

El creciente movimiento por parte de las mujeres y de los hombres en aras de terminar con la impunidad de los abusos sexuales y de crear conciencia de sus consecuencias perdurables, nos ha mostrado cómo la determinación para el cambio se origina en la concientización. Además, con la unidad del propósito se consigue la fuerza de conseguirlo. 

La Declaración enfatiza la inclusión del esfuerzo, incluyendo “a todas las personas y todos los órganos de la sociedad” en la meta por garantizar el cumplimiento de los derechos. Reconocemos el valor de los ciudadanos comunes que hacen cosas extraordinarias —tanto mujeres como hombres— que se arriesgan defendiendo los derechos y el acceso a la justicia, así como de la sociedad civil y de los medios que amplifican esos llamamientos y hacen mucho por hacer que los gobiernos observen los estándares más altos. 

En todo el mundo y en todos los países, las mujeres y las niñas todavía luchan por gozar plenamente de sus derechos humanos, incluso por ser consideradas como seres humanos. La violencia contra las mujeres y las niñas quizá es la manifestación más evidente de los profundos desequilibrios de poder en nuestras sociedades y de las vulnerabilidades y limitaciones que los acompañan, en especial para los más marginados y sobre todo en contextos de crisis, cuando la vulnerabilidad está en su punto máximo y la protección en su nivel más bajo. Defender los derechos de las mujeres y de las niñas significa comprender y atender esos efectos de manera holística. 

En el mundo, una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual, muy a menudo por parte de un compañero íntimo. Casi 750 millones de mujeres y niñas vivas hoy se casaron antes de cumplir los 18 años, y más de 200 millones han experimentado la mutilación genital femenina. Más del 70 por ciento de todas las víctimas de tráfico humano del mundo son mujeres y niñas, y tres de cuatro de esas mujeres y niñas traficadas han sido violadas. Esto debe terminar. 

Hoy nosotros, los directores ejecutivos del PNUD, UNFPA y ONU Mujeres hacemos un llamamiento conjunto para eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas y para garantizar todos los derechos, incluso los derechos reproductivos, para todas las mujeres del mundo. 

Sabemos qué debe hacerse. La Declaración plasmó los principios fundamentales de igualdad, no discriminación, participación y rendición de cuentas para garantizar que las mujeres gocen plenamente de sus derechos humanos. Ello significa trabajar para abolir las más de 155 leyes que discriminan contra las mujeres, promulgando nuevas leyes que garanticen su igualdad y empoderamiento. Significa centrarse en la prevención de la violencia trabajando con los jueces, la policía y los hombres, así como con las organizaciones de mujeres y grupos de jóvenes, eliminando estereotipos y actitudes discriminatorias. Significa apoyar los servicios para las sobrevivientes de la violencia, incluidos espacios seguros y apoyo psicológico en los contextos humanitarios y frágiles. En conjunto llegamos a millones de mujeres y niñas, hombres y niños, con el mensaje de que la violencia sexual y de género nunca es aceptable, y es destructiva tanto para el potencial de nuestra sociedad como de las personas. 

La ONU también trabaja sobre los derechos de nuevas maneras en varios sectores y ofrece esperanza. En septiembre ayudamos a crear la Iniciativa Spotlight, un esfuerzo de colaboración con la Unión Europea para eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas para 2030, en cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se centra en especial sobre la violencia doméstica y familiar, la violencia sexual y de género y otras prácticas dañinas, el feminicidio, el tráfico de los seres humanos y la explotación laboral. A través de esta iniciativa trabajaremos conjuntamente con los sectores público y privado para fortalecer las leyes y garantizar su cumplimiento, para cambiar las normas sociales que apuntalan y perpetúan esos abusos y para apoyar el empoderamiento de las mujeres. 

Al reclamar los mismos derechos para todas las personas, la Declaración Universal de Derechos Humanos echó las bases de un mundo basado en los mismos derechos y oportunidades para las mujeres, los hombres, las niñas y los niños. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible tiene como objetivo completar el proceso en menos de 13 años. Su concepto esencial de no dejar a nadie atrás es, en última instancia, una promesa para y por los que gozan de los derechos, y una poderosa obligación para los garantes de los mismos. Será necesario que todos trabajemos juntos para garantizar que esos derechos se cumplan integralmente, de manera que sean gozados por todos.

Fuente: Onumujeres

En México, el estado de Jalisco es el primero en proteger a orfandad por feminicidio

CIMACFoto: César Martínez López


El congreso de Jalisco aprobó las reformas a Ley de Atención a Víctimas local con el propósito de reconocer como “víctimas indirectas” a los menores de edad cuyas madres han sido víctimas de feminicidio.

Con la aprobación en el pleno que hicieron las y los legisladores este 6 de diciembre, Jalisco es la primera entidad del país en garantizar a los hijos e hijas de víctimas de feminicidio los programas sociales a los cuales tiene derecho como víctimas secundarias: apoyo económico, tratamiento psicológico y alojamiento.

La propuesta la presentó en junio de 2017 la diputada del Partido Revolucionario Institucional (PRI), María del Rocío Corona Nakamura, e indica que una vez que la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAV) conozca un caso de orfandad por feminicidio a través del Ministerio Público, debe activar los protocolos de atención y protección para incluir a la niñez en los programas sociales que corresponda.

En este sentido le corresponde a la CEAV asegurar que esta infancia continúe con la atención gubernamental sin interrupciones y proporcionar asesoría jurídica a los familiares de las víctimas si lo desean.

El proyecto avalado indica que el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado (DIF Jalisco) será el encargado de procurar alojamiento en albergues a la niñez que quede en la orfandad, o bien, colocarlos con sus familiares.

Pero en caso de que sea el padre de la niñez el feminicida, con las reformas al Código Civil ahora el Juez de Control podrá suspenderle la patria potestad y quitarle la custodia.

Esta modificación se incorporó porque 80 por ciento de los feminicidas están prófugos de la justicia en Jalisco, situación que mantiene en “zozobra constante las abuelas y abuelos, quienes finalmente protegen o reguardan a los menores de edad”, explicó en el congreso la diputada Corona Nakamura, 

De acuerdo con la Fiscalía General del estado, de septiembre de 2011 a junio de 2017, las 175 víctimas de feminicidio dejaron a 122 hijos e hijas en la orfandad y únicamente 82 reciben un apoyo económico del gobierno. A partir de la entrada en vigor de esta reforma la Fiscalía deberá continuar con el registro certero de los casos.

Para asegurar que esta infancia acceda a estos servicios sociales también se modificó el Código Penal y la Ley de Desarrollo Social estatal.

A FAVOR DE LA NIÑEZ

Jalisco sanciona hasta con 70 años de prisión a quien cometa el delito de feminicidio, pero como ocurre en el resto del país, dejaba a un lado la reparación del daño integral para los niños y niñas, quienes muchas veces son testigos del asesinato de su madre.

En dicha entidad apenas este año comenzó un programa especial del Instituto Jalisciense de las Mujeres (IJM) para otorgar un apoyo bimestral a cada niño o niña en orfandad por la cantidad de 3 mil pesos. Sin embargo, el programa se limita a 66 beneficiarios por el periodo de un año.

Es decir, con la reciente aprobación de estas reformas es obligación del gobierno jalisciense garantizar que todos los hijos e hijas de mujeres asesinadas reciban apoyo económico, psicológico y jurídico, sobre todo en un contexto de violencia que mantiene a Jalisco en el sexto lugar del país en casos de feminicidio, informó la legisladora Rocío Corona, quien precisó que de acuerdo con el IJM, tan sólo en enero de este año ocurrieron 17 asesinatos de mujeres en la entidad.

“En la mayoría de los casos quedan desamparados familiar y económicamente, de ahí la importancia de que las dependencias públicas protagonicen una atención para ellos, que trascienda en la sociedad para que las modificaciones a dichas legislaciones tengan el mejor resultado, consagrándose el interés superior de niñez”, concluyó la priista.

Fuente: Cimac

diciembre 10, 2017

Hela ha venido a hackear el Universo Cinematográfico de Marvel

La villana de ‘Thor: Ragnarok’ es la excepción en una franquicia superheroica que no permitía a las mujeres ser las malas de sus películas.

Hela, interpretada por Cate Blanchett, agarra del pescuezo a Thor.

El director de cine Shane Black declaró públicamente el año pasado que, en las primeras versiones de su guión para Iron Man 3(2013), el personaje interpretado por Rebecca Hall, Maya Hansen, era la villana de la película. Sin embargo, las altas esferas de Marvel les habrían impedido seguir esa línea argumentando que el villano debía ser un hombre porque de lo contrario no conseguirían vender juguetes y figuras tan esenciales en el merchandising de este tipo de películas. También la propia Rebecca Hall confirmó que había aceptado participar en la película con un papel mucho más relevante del que finalmente tuvo. Todo esto remarcó un grave problema en los cimientos del Universo Cinematográfico de Marvel que se había dejado pasar durante mucho tiempo: desde que Marvel Studios comenzara a producir y controlar creativamente sus propias películas con Iron Man (Jon Favreau, 2008), no habíamos visto a ninguna mujer como figura antagónica principal. No había villanas en Marvel.

Por lo general, las quejas lanzadas a la mega-franquicia desde el propio fandom y desde medios del ámbito cultural durante estos años se han centrado en la preocupante infrarrepresentación femenina dentro de los equipos heroicos y en el nulo interés de Marvel por producir una película individual de su personaje femenino estrella, Viuda Negra, o de cualquier otra mujer superheroica hasta que incluyeron Captain Marvel (Anna Boden y Ryan Fleck, 2019) en los planes de la compañía a largo plazo. De esta manera, ha pasado más desapercibida la práctica inexistencia de mujeres en el bando antagonista a lo largo de las dieciséis películas previas a Thor: Ragnarok (Taika Waititi, 2017).

Evidentemente, hemos podido ver a la ocasional sidekick del villano en películas como la ya mencionada Iron Man 3 y en Doctor Strange (Scott Derrickson, 2016), con roles de práctica irrelevancia argumental pero que hacían bulto contribuyendo a llevar a cabo los planes del antagonista de turno igual que los hombres del mismo bando. No obstante, siempre han supuesto un porcentaje muy bajo de los personajes femeninos y ha sido Thor: Ragnarok, estrenada en salas comerciales el mes de octubre, la primera película que ha introducido a una figura femenina deliciosamente perversa en el Universo Cinematográfico de Marvel: Hela, Diosa de la Muerte. A ella, además, su imagen y estética ya le conceden un lugar privilegiado no solo en una película, donde hay cuatro mujeres contadas que hablen en algún momento, sino en toda la franquicia. Esto, como acontecimiento casi subversivo en el cine superheroico actual, merece que le echemos un ojo.

Todo análisis de estas características debe entenderse desde el prisma de la diversidad y variedad de personajes femeninos y masculinos que, todavía utópicamente, nos gustaría encontrar en este tipo de franquicias. Queremos superheroínas, pero también queremos villanas que no encorseten a la mujer en un único bando como si hubiese algo inherentemente prohibido o la mujer fuese eminentemente buena. En definitiva, y digo esto como fan de la franquicia y de las publicaciones originales, queremos para los personajes femeninos lo que ya existe para los masculinos. Era un problema que no hubiera villanas, pero también lo habría sido que todos los personajes femeninos hubiesen ostentado esta posición y se las hubiese representado como el bando contrario al hombre, la maldad pura y el único enemigo a batir. No obstante, ese no ha sido el caso, de manera que excusas como la sufrida por Black y Hall no tienen sentido en un contexto en el que Viuda Negra ha sido activamente apartada del merchandising oficial en numerosas ocasiones durante los siete años que lleva formando parte de la franquicia y Disney cuenta con problemas semejantes en relación a Star Wars y su nueva protagonista femenina. Sencillamente, han sido trabas que se han puesto en el camino hasta que, en el panorama cinematográfico actual, podía salir rentable que una actriz del calado de Cate Blanchett llevase el caos a Asgard en la película dirigida por Taika Waititi.

La existencia de Hela en la narrativa es tan repentina como lo es en el mismo Universo Cinematográfico de Marvel: justo antes de morir, Odín confiesa ante Thor y Loki que su marcha supondrá la llegada de su primogénita, la Diosa de la Muerte, hermana totalmente oculta a ojos de ambos y de Asgard y cuyo poder solo estaba pudiendo contener por medio de su propia magia. Así, surge un portal por el que Hela reaparece en la realidad tras quién sabe cuántos cientos de años y se presenta ante unos confusos hermanos que desconocen el alcance de la verdad que trae consigo. Allí mismo, después de ordenarles que se arrodillen ante ella, ante su reina, la observan horrorizados mientras rompe el martillo Mjolnir con tan solo una mano.

Como aparición en una nueva película del Dios del Trueno la verdad es que resulta contundente. Ahora bien, más allá del poder momentáneo que esta imagen ostenta en un contexto narrativo en el que sabemos que los héroes siempre van a terminar victoriosos, ya se introduce el concepto principal asociado a Hela: ha venido a romper con todo lo establecido, ya sea por medio de la fuerza y el terror o con la destrucción del orden encarnado en Odín y sus hijos legitimados públicamente.

Antes de su aparición solo sabemos de ella que tuvo que ser controlada por una ambición desmesurada y unos apetitos violentos, algo que, viniendo del mismísimo Odín, da como para reflexionar. Pero había algo más: Hela habría tratado de usurpar el trono, pero era la primogénita, la heredera con un poder incontrolable que hacía las delicias del Padre de Todos cuando ambos libraban batallas para invadir y conquistar a sus enemigos con fuerza y sangre. Esa es la verdad que Hela porta, la verdad que Odín quiso censurar encerrándola y reescribiendo los acontecimientos para ser visto como un gobernante magnánimo que logró la paz por medio de treguas y diálogo. Hela es la huella de un pasado que ha sido revisado y reescrito, un inconveniente que, tal y como lo consideró Odín, merecía ser contenido y eliminado de la conciencia colectiva. De esta forma, la verdugo del Padre de Todos fue condenada a una damnatio memoriae en la que su nombre y su imagen fueron destruidos hasta el punto de que ya nadie en Asgard recuerda quién es.

En un principio, Hela cree que el pueblo va a alegrarse de verla y abrazará el nuevo orden con el que pretende restaurar la grandeza de Asgard conquistando y devorando más allá de los Nueve Reinos, sin embargo, sólo encuentra oposición y el desconocimiento más absoluto de su persona. Esto es especialmente interesante porque nunca lo habíamos visto con ningún otro villano. Ninguno de los villanos masculinos, a pesar de haberse enfrentado algunos de ellos al propio Odín, habían sido condenados a una eliminación del canon narrativo interno, por mucho que en algunos casos se hubiera intentado mantener secreta su existencia. Que sea una mujer la que merece este tratamiento por parte de Odín, junto con un encarcelamiento posiblemente milenario y el control de una ambición femenina que pretendía sobrepasar al patriarca, es muy significativo y lleva irremediablemente a compararla con Loki.

La razón es muy básica: ambos han mostrado unas motivaciones hasta cierto punto similares exploradas con Loki en las primeras películas de Marvel Studios, a partir de lo cual podemos ver problemas si los analizamos según su género. Aun siendo el claro villano de Thor (Kenneth Branagh, 2011) y The Avengers (Joss Whedon, 2012), y tener un final dudoso en Thor: The Dark World (Alan Taylor, 2013), Loki ha sido perfectamente asimilado en la narrativa como un aliado y es reconocido explícitamente como parte de la familia de Odín en Thor: Ragnarok. A pesar de haber sido encarcelado tras su papel en la Batalla de Nueva York, la propia Frigga visitaba por medio de proyecciones astrales a su hijo adoptivo, preocupada y maternal, y Thor deja que luche a su lado siempre que surge la oportunidad. A partir de ahí, el hermano travieso del Dios del Trueno y su talante traicionero son utilizados a modo de chiste recurrente porque ya estamos preparados para aceptar que puede estar en el bando de los buenos aunque sea de vez en cuando. Nunca fue erradicado, tampoco fue olvidado.

Hela es mala, perversa y prácticamente indestructible

Hela, sin embargo, nunca es objeto de reconocimiento tras la destrucción de su identidad como parte del legado oscuro de Asgard, a excepción de la aceptación del parentesco por parte de sus hermanos. Asimismo, tampoco tiene seguidores como otros villanos, véase Cráneo Rojo en Captain America: The First Avenger (Joe Johnston, 2011), Malekith en Thor: The Dark Worldo Kaecilius en Doctor Strange, sino que está completamente sola y aislada; sus únicos aliados son los guerreros caídos en batalla por Asgard a los que ella insufla vida por medio de la Llama Eterna, es decir, presencias de ese pasado que fue erradicado junto con ella.

Por tanto, las diferencias en el tratamiento de unas figuras que esencialmente habrían llevado a cabo acciones parecidas suscitan preguntas por si pudieran tener alguna relación con el género de los personajes. ¿Le habrían hecho lo mismo al personaje masculino? Si los observamos a ambos, queda claro que no. Evidentemente, ahora que sabemos de la existencia de Hela, Loki nunca tuvo unas motivaciones tan legítimas como las que parece plantear ella, lo suyo fue más una rabieta arrogante que se le fue de las manos por creerse con derecho a exigir lo que consideraba que le pertenecía. El retrato del tipo de masculinidad concreto que éste representa termina siendo asimilado más fácilmente que el planteamiento de una nihilista que quiere destruirlo todo a su paso mientras revela verdades incómodas con las que hackear el discurso hegemónico.

Hela es mala, perversa y prácticamente indestructible; acabar con ella significa dejar que arda el mismo Asgard que ella está intentando que caiga. Esto la convierte en un verdadero enemigo a batir a cualquier precio y una villana con todas las de la ley, algo que no siempre se ha sustentado de manera coherente al respecto de los demás personajes antagonistas de Marvel Studios, que en ocasiones parecía que estaban condenados a ser eliminados a la primera de cambio por los héroes.

Por eso es una pena que termine corriendo la misma suerte que la mayor parte de estos villanos, limitados y subdesarrollados como personajes porque el tiempo de aparición de los héroes debe triplicar al suyo. De esta manera, Marvel Studios parece no darse cuenta por completo de lo que tiene entre manos con el personaje y, como suele ser habitual, Hela se dedica principalmente a masacrarlo todo a su paso. Tampoco ayuda demasiado que su subtrama esté excesivamente desconectada del tono y la narración del resto de la película, lo que supone que no hay mucho lugar para exponer los recovecos de un personaje que, cada vez que aparece, se come la pantalla. Sus cimientos son brillantes y habrían dado para una exploración muy interesante de una feminidad contenida por el patriarca, borrada de la historia en lo que a todas luces no solo es un castigo sino la reapropiación de la narrativa por parte de Odín, algo que ha sucedido a las mujeres a lo largo de los siglos dentro y fuera del mundo de la ficción.

A día de hoy tampoco podemos saber si Hela marcará un antes y un después dentro de la franquicia y dará paso a nuevas villanas, quizá más complejas o en cuyas tramas su identidad de género juegue un papel importante y desarrollado, o si terminará siendo un caso aislado. No obstante, sienta las bases para explorar de manera mucho más determinada el antagonismo desde un prisma que hasta ahora no habíamos podido ver y que, sin duda, puede contribuir a la necesaria remodelación de Marvel Studios.

Por Rebeca Gracia Lara, investigadora y comunicadora audiovisual especializada en la representación de género en la ficción audiovisual y la cultura popular.
Fuente: Pikara

¿Adónde iremos a parar?

La biblioteca parisina Marguerite Durand, única en Francia exclusivamente dedicada a la historia de la mujer y del feminismo, corre riesgo de desaparecer, amén de una decisión del ayuntamiento de mudarla a premisas menos que ideales. Lo cual ha despertado una ola de resistencia de especialistas que rechazan enérgicamente la invisibilización de un material fundacional.


“Es una verdadera joyita”, coindicen voces especializadas al hablar de la Bibliothèque Marguerite Durand (BMD): única biblioteca pública en Francia exclusivamente dedicada a la historia del feminismo y los estudios de género, con reputación internacional y glorioso material en su haber. Su envidiable colección incluye un sinfín de tesoritos; por caso, cartas y manuscritos de George Sand, Louise Michel, Colette, Sarah Bernhardt, Alexandra David-Neel. Ediciones originales de textos pioneros de Olympe de Gouges (autora de la indispensable Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, de 1791), de la pensadora Flora Tristán (1803-1844). O bien, Observaciones diversas sobre la esterilidad, la pérdida del fruto, fecundidad, parto, enfermedades de la mujer y del recién nacido, tratado obstetra de 1609 escrito por la partera real Louise Bourgeois, que trajo al mundo a lxs hijxs de María de Médici. Aquello, sin dejar de mencionar periódicos históricos que abogaban por la emancipación de la mujer, como La Femme libre o La Voix des femmes, ambos del siglo XIX. O las decenas de miles de títulos y panfletos activistas; la exhaustiva información sobre científicas, artistas, viajeras, deportistas; los retratos, las estampillas, el arte sufragista; entre otras abarcativas bondades que completan su incitante archivo. 

Archivo que una inminente mudanza podría poner en jaque, como han alertado archivistas, periodistas, militantes feministas, académicos, estudiantes… Incluso la reconocida historiadora Michelle Perrot y el político socialista Christophe Girard, antaño encargado de Cultura de la alcaldía de París, han puesto el grito en el cielo, solicitando que la alcaldesa parisiense Anne Hidalgo -primera mujer en detentar ese cargo, dicho sea de paso- reconsidere la decisión. “Completamente inadecuada para la preservación y comunicación de los archivos de la historia del feminismo”, a decir de lxs activistas galos que no solo se oponen fervorosamente a la medida: han comenzado la campaña Sauvons la BMD, que ya ha juntado más de 10 mil firmas y organizado exitosas manifestaciones en la calle, para que el ayuntamiento de París renuncie a un proyecto que “volvería a la institución invisible y la haría desaparecer”. 

He aquí la cuestión: comparte la mentada biblioteca edificio con la mediateca Jean-Pierre Melville desde 1989 en el distrito VIII; sin embargo, quieren las autoridades locales ceder todas las instalaciones a la mediateca, amén de que pueda tener una sala de relajación, también una cafetería. “Prioridades” por las que darán a la BMD una nueva locación. ¿Un lugar nuevo, más amplio, con más espacio para su archivo, sus exposiciones, conferencias, debates, talleres, visto y considerando que ya ha tenido que rechazar donaciones porque el edificio actual le ha quedado chico? Pues… no. Pretende la intendencia alojar a la Marguerite Durand en la Biblioteca Histórica de la Ciudad de París, en el IV distrito, alegando que “otorgará una mejor visibilidad, dado el carácter prestigioso del edificio y su centralidad en la ciudad”. Sin embargo, acorde a tantísimos calificados, la Biblioteca Histórica ya no tiene espacio para sus propias colecciones, menos que menos para albergar el histórico material de la BMD. Ergo: nadie sabe adónde irá a parar. Lo más factible, advierten, es que acabe en un depósito, inaccesible para quienes deseen consultar su ejemplar material. Para colmo, ni sala propia de lectura tendrá; y quién sabe qué sucederá con su personal especializado… 

Vale decir, por cierto, que la historia de la propia biblioteca –y la persona que le dio su primer empujón– no es menos ejemplar: creada en la década del 30, surge gracias a la generosa donación de numerosísimos libros y documentos de Marguerite Durand, singular personaje de la Belle Époque. Actriz devenida periodista que escribió para Le Figaro, fundó MD en 1897 el periódico Le Fronde, de tirada diaria, íntegramente escrito, dirigido, administrado y editado por mujeres, sumando notables plumas que –además de cubrir los más diversos temas de política e interés general– advocaba por los derechos igualitarios de la mujer. Como dato colorido: tenía Durand por mascota una leona que solía acompañarla en sus paseos por las calles de París; y fundó en vida un cementerio de animales. Prominente figura del periodismo y feminismo galo, su gran legado es -precisamente- el archivo que hoy está en riesgo. “Es muy grave porque es nuestra herencia, hay muy pocos lugares de memoria e investigación relacionados con el feminismo”, subrayan desde la Association des Archives Féministes, una de las organizaciones de la campaña en defensa de la BMD. Y explican que, en una ciudad en la que la propia alcaldesa se declara abiertamente feminista, “esta decisión va contra la imagen y las ambiciones de París, que barrerá con el único lugar autónomo donde puedan estudiarse historia de la mujer y cuestiones de género”. Apuntan, además, contra cierto argumento de las autoridades, que citan la baja asistencia de lectores e investigadores a la BMD, acaso vilipendiando su importancia vital: “Por definición, hay menos lectores en todas las bibliotecas, desde la existencia de internet y la creciente digitalización de archivos. La caída de lectores no es un criterio; es una realidad general que no afecta exclusivamente a la Durand. Decir eso habla de la mala fe del área de Cultura de la ciudad”.

Fuente: Página/12